lunes, 18 de mayo de 2026

04. Jesús. Discípulos y apóstoles.

Jesús, del éxito al fracaso

En los comienzos de su vida pública Jesús tuvo un éxito fulgurante, como si fuera un influente  youtuber de la época. Las masas le seguían deseosos de verle y escucharle.  Así lo narra san Marcos:

"Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón.  Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío. Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo". (Mc 3.7-10) .

Pero todo tiene un límite. El público pide cada vez más, y Jesús se dio cuenta de que no le seguían por sus enseñanzas sino por puro interés, por sus milagros: “me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros.” (Jn 6,26). Se refiere a los que comieron pan gratis tras el milagro de la multiplicación de los panes y los peces (cf Mt 14,13-21). La gente se quedaba en el “signo”, es decir, en el pan, pero este milagro, como los demás milagros,  apuntaban a otra cosa, eran signo de que algo estaba cambiando, y ese cambio no lo impondrá Dios sino que ha de ser trabajado por nosotros. Por ejemplo, poniendo nuestros cinco panes y nuestros dos peces, nuestros bienes y todas nuestras capacidades al servicio de la comunidad, o prestando más atención a los enfermos.

A raíz del milagro de la multiplicación de los panes incluso quieren nombrarle rey: “la gente, al ver el signo que había hecho, decía: «Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo». Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo”. (Jn 6,15). Él se dió cuenta de las intenciones; no le querían a Él, lo que querían era asegurarse sus propias vidas renunciando a sus responsabilidades y  recurriendo al milagro. 

Hacia la mitad de su ministerio público decide retirarse a un lugar alejado, a Cesarea de Filipo, donde preguntó a sus discípulos quién pensaban la gente que era Él y quién pensaban ellos que era (Mt 16,13-20). Allí les reveló su identidad por boca de Pedro: “Tú eres el Mesías el Hijo de Dios vivo” (16,16), y les dio a entender que no ha venido a quitarnos las cruces sino a enseñarnos a tomarla sobre los propios hombros. Cada uno ha de asumir su responsabilidad.

Cambio de planes 

Se había dado cuenta Jesús de que somos duros de mollera, y, por tanto, no sería fácil cambiar el corazón de la humanidad con solo su presencia y sus signos. Para que su obra continuara debería dejar sucesores en la tarea de la evangelización. Por eso eligió de entre sus discípulos a doce, y a éstos les dedicaría los mejores momentos educándolos para para que al marcharse Él continuaran su obra.  Escogió a “doce discípulos” que fueron aprendiendo y aprehendiendo (haciendo suyas)  las enseñanzas  del “Maestro”. Los evangelios incluso nos dan el nombres de esos doce privilegiados:

“Jesús instituyó a doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar a los demonios: Simón, a quien puso el nombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo y Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir, los hijos del trueno, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó (Mc 3,14-18).

¿Sólo varones? Pues sí, dado el momento cultural; aunque también se dejó seguir Jesús por un grupo de mujeres, algo inaudito en aquel tiempo; esto dice el evangelio:

"Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce, y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes" (Lc 8,1-3).

Nos centramos en los Doce. Antes de ser Apóstoles, es decir, discípulos enviados a anunciar el Evangelio a todos los pueblos (cf Mt 28,19), hubieron de aprender a ser “verdaderos discípulos”. Un discípulo verdadero es alguien cuya vida toma referencias de un maestro. Así lo primero para ser cristiano no es bautizarse, y tampoco ser buena persona cumpliendo los mandamientos de Jesús; lo que define a un cristiano es que cree en un Maestro del cual está pendiente y al que sigue en su destino. En una Palabra: ser discípulo de Cristo es estar enamorado de su persona y apostar y arriesgar la vida por Él. Eso supone estar “atentos a su Palabra”, conocerle por la meditación y el estudio de los Evangelios, la oración y la participación en la vida de su Iglesia (comunidad de discípulos).


Ser discípulo, ser confirmado

Desde esta perspectiva, si nos preguntamos qué es el “Sacramento de la Confirmación” para el que os estáis preparando, habríamos de decir  que es una celebración en la que quien ha recibido el bautismo sin conciencia de ello (bautismo de niños) toma la decisión de seguir a Jesús como discípulo, es decir, aprendiendo y aprehendiendo su filosofía de vida y siguiendo sus pasos hasta el Calvario, aceptando estar dispuesto a sufrir por Él y a participar en la vida de la comunidad (Iglesia).

Cuando Jesús planteó lo del sufrimiento, San Pedro le quiso corregir diciéndole que “¡de eso nada!”, y Jesús le dijo algo muy fuerte; mejor transcribo la escena completa:

“Comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte». Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Aléjate de mí, Satanás. Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios». Entonces dijo a los discípulos: «El que quiera venir en pos de mí que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque quien quiera salvar su n ida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará” (Mt 16, 21-25)

El caso es que lo de “confirmar la fe” (es decir, seguir a Jesús en el sufrimiento) no le gustaba a Pedro, y Jesús le tuvo que aclarar que por su boca hablaba el diablo, y que sin abrazar la cruz no hay Confirmación. Bueno, el cómo termina la historia lo sabemos por los mismos evangelios: finalmente Pedro siguió con Jesús, aunque con poca fuerza; incluso le llegó a negar y abandonar en el trance de la pasión. Pero tras la resurrección volvió a confirmar su fe en el Maestro;  y éste le nombró jefe de la comunidad, primer Papa de la Iglesia.

*

 Unas preguntas para responder 

En fin, pregúntate hoy sobre la identidad y la importancia de “ser discípulo” de Cristo. Para ayudarte puedes servirte de estas preguntas:

1.     En tiempos antiguos y ahora lo normal es que sean  los discípulos los que eligen al maestro al que seguir, sin embargo, en el caso de Jesús es el Maestro el que los elige. ¿Qué puede significar esto?

2.     Un cristiano es “formalmente” el que está bautizado, pero “realmente” lo es el que conoce y sigue a Jesús, lo cual implica aprender y aprehender sus enseñanzas. ¿Averigua la diferencia entre aprender y aprehender?

3.     Confirmar la fe exige compromisos que no gustan. A veces toca sufrir. Muchos de los que seguían a Jesús lo hacían para tener una vida más cómoda y sin problemas. Sus aspiraciones chocaron con lo que Jesús  proponía; por eso  “ muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él”. (Jn 6,66). Mucha gente dice que cree y va a la Iglesia para pedir a Dios una vida más próspera y feliz.  Cuando te planteas confirmarte, ¿en qué piensas? ¿En obtener una especie de titulillo? O hay algo más. Intenta describir ese “algo más”.

4. ¿Qué sufrimientos (puedes llamarlos obstáculos) trae consigo el ser discípula de Cristo en la vida de una joven del siglo XXI?

Bien, nos vemos el próximo viernes a las 18,30 en el lugar de costumbre. Buena semana.

*

Puedes visualizar, de 33 El musical, el divertimento coral y musical que define a cada uno de los apóstoles y apóstolas (?) en su peculiaridad. 

https://www.youtube.com/watch?app=desktop&v=ga6JSiGRkm4

Casto Acedo

Mayo 2026

11 comentarios:

  1. 1. Que seguir a Jesús no es solo una decisión nuestra, sino también una llamada que Él hace a cada persona. Significa que Jesús ve algo especial en cada uno y nos invita a confiar en Él.
    2. Aprender es estudiar o conocer algo. Aprehender es hacerlo tuyo de verdad, vivirlo y aplicarlo en tu vida. Un cristiano no solo aprende sobre Jesús, sino que intenta vivir como Él enseñó.
    3. Cuando pienso en confirmarme, no lo veo como un “título” o un trámite. Para mí significa dar un paso más serio en mi fe, intentar acercarme más a Dios y tener una relación más real con Él, aunque a veces cueste.
    4. Hoy en día ser discípula de Cristo puede traer críticas, sentirte diferente o ir contra lo que hace la mayoría. También cuesta mantener la fe en un mundo donde muchas veces se burlan de la religión o se prioriza solo lo fácil y cómodo.

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  2. 1. Que la iniciativa parte de Dios: Jesús llama personalmente a cada uno y les da una misión. Ser cristiano no es solo elegir una religión, sino responder a una llamada.
    2. Aprender es adquirir conocimientos; aprehender es interiorizarlos y vivirlos. Un cristiano no solo conoce las enseñanzas de Jesús, sino que intenta ponerlas en práctica.
    3. La Confirmación no debería ser solo un “título”, sino una decisión personal de fortalecer la fe, seguir a Jesús con más compromiso y vivir según sus valores aunque haya dificultades.
    4. Puede traer críticas, sentirse diferente, presión social, dificultad para mantener los valores cristianos y ser coherente en la vida diaria. Aun así, la fe ayuda a encontrar fuerza y s

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  3. 1. Significa que Jesús eligió personalmente a sus discípulos porque confiaba en ellos y quería que le siguieran de verdad. Enseña que cualquiera puede ser llamado por Él.
    2. “Aprender” es estudiar algo; “aprehender” es hacerlo tuyo y vivirlo en la vida diaria.
    3. Confirmarme no debería ser solo por tener un título, sino para comprometerme más con Jesús, seguir sus enseñanzas y formar parte de la comunidad cristiana.
    4. Ser discípula de Cristo hoy puede traer críticas, vergüenza de mostrar la fe, ir contra algunas modas o hacer el bien aunque sea difícil.

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  4. paula guerrero
    1. Yo creo que significa que Jesús conoce a las personas y las llama porque sabe que pueden seguirle y hacer el bien.
    2. Aprender es estudiar o escuchar algo nuevo. Aprehender es entenderlo de verdad y llevarlo a tu vida.
    3. Cuando pienso en confirmarme, no pienso solo en un papel o un título. Pienso en estar más cerca de Jesús, confiar más en Él y aprender a ser mejor persona.
    4. Ser discípula de Cristo hoy puede traer dificultades como que otras personas se burlen de ti, sentirse diferente o tener que hacer lo correcto aunque sea más difícil.

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  5. 1. Significa que Jesús llama personalmente a cada persona para seguirle y cumplir una misión.
    2. Aprender es adquirir conocimientos y aprehender es interiorizarlos y vivirlos.
    3. Confirmarme significa fortalecer mi fe y comprometerme más con Jesús, no solo obtener un título.
    4. Puede traer críticas, sentirse diferente, renunciar a cosas malas y mantener la fe en una sociedad que muchas veces se aleja de Dios.

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  6. 1. Que Jesús sea quien elige a sus discípulos significa que Dios llama a cada persona porque tiene una misión para ella. No nos elige por ser perfectos, sino porque nos conoce y nos ama.

    2. Aprender es adquirir conocimientos o información. Aprehender es hacer esas enseñanzas propias y llevarlas a la vida. Un cristiano no solo debe conocer a Jesús, sino vivir como Él enseñó.

    3. Confirmarme no es conseguir un título, sino fortalecer mi fe y comprometerme a seguir a Jesús de una forma más consciente y personal.

    4. Ser discípula de Cristo hoy puede traer dificultades como críticas, sentirse diferente, resistir malas influencias o mantener la fe en una sociedad donde muchas veces Dios no ocupa un lugar importante.

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  7. Ana López Fernández21 de mayo de 2026 a las 23:29

    1. Jesús elige a sus discípulos porque la fe es una llamada personal y una misión, no solo una decisión humana.
    2. Aprender es conocer algo; aprehender es hacerlo propio y vivirlo.
    3. Confirmarse no es solo un trámite, sino decidir seguir a Jesús de verdad, viviendo según sus enseñanzas y formando parte de la comunidad cristiana.
    4. Una joven cristiana hoy puede encontrar críticas, presión social, dudas o dificultad para vivir sus valores, pero la fe también puede darle fuerza y sentido a su vida.

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  8. Lidia García Fernández
    1. Que Jesús eligiera a sus discípulos significa que Dios llama a las personas aunque sean normales y tengan defectos. No hace falta ser perfecto para seguirle.
    2. Aprender es estudiar algo y saberlo. Aprehender es entenderlo de verdad y llevarlo a la vida. Un cristiano no solo conoce a Jesús, también intenta vivir como Él enseñó.
    3. Cuando pienso en confirmarme no lo veo como un simple papel. Para mí significa decidir por mí misma seguir creyendo y acercarme más a Dios.
    4. Ser discípula de Cristo hoy puede ser difícil porque a veces la gente se burla de la fe o porque hay mucha presión social para hacer lo mismo que los demás.

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  9. Leonor Guerrero Garcia22 de mayo de 2026 a las 4:05

    1. Jesús elige a sus discípulos para mostrar que la llamada viene de él y no solo del deseo humano de aprender. No busca únicamente alumnos, sino personas que lo sigan y compartan su misión. Así enseña que cualquiera puede ser llamado, no por sus méritos, sino por la confianza y el amor del Maestro.
    2. Aprender: conocer o estudiar algo.
    Aprehender: interiorizarlo y hacerlo parte de la propia vida.
    3. La Confirmación no es solo un título o una tradición. Es comprometerse libre y conscientemente a seguir a Jesús, vivir sus enseñanzas y mantener la fe incluso en las dificultades.
    4. Ser discípula de Cristo hoy puede implicar críticas, presión social, dificultades para vivir los valores cristianos y el esfuerzo de ser coherente con la fe. Aun así, seguir a Jesús da sentido y esperanza.

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  10. 1Que Jesús elija a los discípulos significa que la iniciativa es suya: no te elige por ser el mejor o tener un buen currículum, sino por confianza pura. Da la vuelta a lo normal: no eres tú quien evalúa si el "maestro" te convence, sino que te sientes valorado y llamado por él de manera personal.
    2 Aprender:Es algo teórico e intelectual. Es saberte las lecciones de memoria, las normas o la historia, aunque luego no cambie nada en tu vida.
    Aprehender: Es agarrar algo y hacértelo tuyo. No es solo saber quién es Jesús, sino interiorizar sus valores hasta que influyen en cómo actúas y tratas a los demás.
    3
    Para muchos, la Confirmación es solo el "diploma" necesario para casarse o ser padrino en el futuro. Pero el "algo más" es el paso a la madurez: dejar de ir por inercia o por cumplir con la familia, y decidir por ti misma que quieres comprometerte con un estilo de vida basado en el perdón, la justicia y la empatía, pase lo que pase.
    4
    El juicio social: Que te miren raro, te pongan la etiqueta de "anticuada" o te juzguen en tu grupo de amigos o la universidad solo por decir que tienes fe.
    Ir a contracorriente:Vivimos en la cultura del individualismo, el postureo en redes y el "usar y tirar". Optar por la fidelidad, el respeto y el servicio a los demás a veces te hace sentir un bicho raro.
    La soledad: El desgaste de mantenerte fiel a tus principios cuando el entorno va en
    una dirección totalmente opuesta

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  11. 1. Significa que Jesús elige personalmente a sus discípulos ya que confía en ellos y quiere que le sigan de verdad, no solo por compromiso. Enseña que cualquiera puede ser llamado por Él.
    2. “Aprender” es estudiar algo, memorizar y olvidar lo todo; “aprehender” es hacer lo tuyo y vivir lo en tú vida diaria.
    3. Confirmarme no debería ser solo por tener un título o porque sí, sino para seguir más con las enseñanzas de Jesús, y formar parte de la comunidad cristiana.
    4. Ser discípula de Cristo hoy puede traer críticas por la ideología cristiana, (mucha gente es atea o de otra religión); vergüenza de mostrar la fe, e ir contra algunas modas o hacer el bien aunque sea difícil y siempre haya alguien que te impida el camino

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